Todas esas inflexiones se amontonan en mi cabeza.
Llegas.
Alivias los pensamientos.
Dejo de rumiar y de hacerlos circulares.
Cuánto pesaban y qué oscuros eran antes.
Tu calidez los ha vuelto ligeros y estallan en colores.
Tu calidez nos arropa y nos susurra afables noches.
No sé cuánto tiempo persistiré sin mis metamorfosis de humor,
ni cuál será la próxima lucha interna.
Mas gracias por pertenecer al ejército que combate a mi autodestrucción.

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