Dejó de entenderse, ya no entendía a nadie.
¿Cómo no podría haber apreciado antes lo bella que es la
simpleza?
Aireó su ser, tendió sus mejillas.
Emborracharse de universo le pareció buena idea.
Viajó en trayectoria elíptica y se formó de hielo, polvo y
rocas.
Sufrió caídas fugaces de las que renacía en deseos.
Fue su propia astrónoma.
Dejó de intentar entenderse,y pudo conocerse.

